felipe arratia

Monday, December 29, 2008

Made in U.S.A.

Veía ‘Gonzo’, el documental sobre Hunter S. Thompson, el suicida escritor que le cambió el rostro a la revista Rolling Stone. En una parte, él cuenta cómo usó la cobertura periodística de la convención demócrata del ’72 para ir en busca del ‘Sueño Americano’. La conclusión fue desalentadora: el país estaba implosionando producto de las mismas expectativas desmedidas que se tenían de esta ‘tierra de las oportunidades’ que pintaba para paraíso con la música de los discursos de Luther King y los Kennedy; a la luz de sus asesinatos, de Vietnam y de las masivas protestas parecía ser que EE.UU. no era más que el pueblo chico, ignorante y desconfiado que muchos prefieren leer.

La sola mención del ‘sueño americano’ trajo a mi cabeza la imagen de Dennis Wilson de los Beach Boys, un hombre cuya biografía es una descarnada síntesis de EEUU., una construcción típicamente gringa, un concepto que no pudo salir de ningún otro lado. Los hermanos Wilson nacieron para ser winners; o al menos eso fue lo que impuso Papá Murray a punta de crueles castigos físicos. Carl, Brian y Dennis forjaron su pasta de artistas dejando en una esquina de su inconsciente una cantidad de traumas que, en el mejor de los casos se convirtió en arte y en el peor, los condenó a una existencia fragmentada y a un sino fatal.

Atlético, llamativo, intenso (en una palabra, californiano), Dennis era el que salía en tamaño grande en los posters: el que no componía casi nada y cantaba poco (su tono alto no daba con las armonías del grupo), pero que al menos sí surfeaba. Era el mino rico que entró a los Beach Boys sólo por presión de mamá Audree (algo así como el Longton del grupo), y que nadie esperaba que tuviera oído musical.

En tiempos de flores en el pelo, Dennis se mandó numeritos como abrir la puerta de su mansión a otro desequilibrado, Charles Manson. La dupla trabó amistad por varios meses: Manson fue el dealer de nenas de Wilson con el fin de que éste le ayudara a forjar una carrera como cantante. De hecho, existe registro de sesiones donde Manson interpreta sus temas bajo la tutela de Carl y Brian Wilson (de ahí viene el tema ‘Look at your Game, Girl’, más tarde grabado por Guns n Roses). Como ya sabemos, esta historia terminaría terriblemente mal. En años posteriores, una imagen recurrente fue la de Dennis borracho en fiestas asegurando que sabía porqué Manson hizo lo que hizo y que algún día lo contaría todo…

Mujeres, cocaína y copete jamás le faltaron. Tuvo cuatro esposas, pero quizás su romance más sobreexpuesto fue con Chrstine McVie, la chica de los temas perfectos de Fleetwood Mac (‘Don’t Stop’, ‘Think About Me’, ‘Over and Over’, ‘Little Lies’). Era un juego de opuestos sacado de un comedia romántica: él, un volcán en erupción y la rubia, pura armonía zen que comenzó a salirse de su centro sólo cuando Dennis apareció en su vida (y, por ejemplo, le chocó su Rolls Royce).

Su único álbum oficial, ‘Pacific Ocean Blue’ de 1977, parece la crónica de su tormentosa relación con la modelo y ocasional actriz Karen Lamm (antes, esposa de Robert Lamm del grupo Chicago), de quien se casó y separó dos veces. Ese entorno plagado de excesos marcaría la existencia de Karen, quien murió de una falla cardiaca a los 49 años el 29 de junio de 2001. La última pareja de Wilson fue Shawn Love, la hija ilegítima del Beach Boy Mike Love, y que tenía sólo 18 años cuando se emparejó con Dennis. El vínculo fue el tiro de gracia para la deteriorada relación entre Dennis y Mike. La ‘Lolita’ Shawn se convertiría en madre de la cuarta hija de Wilson; sin embargo, fallecería sorpresivsamente de un colapso hepático en septiembre de 2003.

El disco ‘Pacific Ocean Blue’ fue la coartada de Dennis Wilson y el motivo para que hablemos de un artista sensible, torturado y busquilla, en lugar de un bufón que se metió toda la playa de Venice por la nariz. Considerada ‘demasiado moderna’ en reviews de la época, la placa fue el primer disco solista de un Beach Boy. Por años catalogado como casi imposible de encontrar, este 2008 se lanzó en edición de lujo con un disco adicional que incluye las sesiones de ‘Bamboo’, su inédito segundo trabajo. En esta colección de canciones se pueden encontrar arreglos majestuosos, incómodos silencios, un olfato innato para el pop y la sensación cada vez más recurrente de que en esos tracks AOR y con pianitos supuestamente inocentones se escondía una montaña de jales (ver Stevie Nicks, Eagles, y otros), producto de la mezcla entre fiestas interminables y dolores del alma. No se necesita hacer rock para ser un rockstar.

Están todos los ingredientes: familia turbulenta, éxito masivo, varias temporadas en el lado oscuro, además de sexo y droga a destajo. Sólo falta el gran final para completar un ‘Behind the Music’, y así ocurrió. Según todos los que lo rodeaban, en su último año, Dennis lucía muy mal. Gordo, demacrado y con la voz afectada por tantas riñas y juergas, incluso tuvo que vender su amado yate ‘Harmony’ para pagar viejas cuentas.

A las 16:15 horas de un día como ayer hace 25 años, Dennis Wilson se sumergió por última vez en el mar de Marina del Rey para nadar un rato. Se había lanzado varias veces al agua desde el ‘Emerald’, el yate de un amigo; por ello no extrañó su demora en salir a la superficie y hasta pensaron que podía ser una broma más del ‘loco Dennis’. Un par de horas más tarde, los buzos lo sacaron ahogado justo desde debajo del bote. Había cumplido 39 años ese mes.

Si creo entenderlo bien, el concepto del ‘Sueño Americano’ alude a una esperanza de surgir, a la fuerza colectiva de esa nación de inmigrantes, al ímpetu de ese país siempre adolescente, siempre amnésico, que se siente preparado para grandes desafíos y no sabe cómo reaccionar ante el fracaso porque nunca se pone en ese escenario. Dennis Wilson es un yanqui químcamente puro: tomó todo lo que le pareció atractivo para sí, pero nunca supo cómo cuidarlo y al perderlo, su única solución fue negar la realidad. Perdió a sus compañeros de banda, a sus mujeres e incluso, en su año final, a su inspiración. No extraña ni su triste fin ni sus últimas palabras a su amigo Lathiel Morris: “Estoy solo, estoy solo todo el tiempo”.

Este es un producto hecho en los Estados Unidos.

1 Comments:

Blogger Kika said...

Ya sabia la historia de Mason y que grabo con Brian W. pero se me habia olvidado el detalle de Dennis, Gracias a su nexo con el desequilibrado Mason y por una cadena de hechos desafortunados, asesinaron a una de las mujeres más bellas en la historia del cine y musa de Roman Polanski, Sharon Tate...
Dato inutil, pero la verdad, no me acordaba de Dennis, solo del resto de los Beach Boys que tanto adoro...

4:31 AM  

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