felipe arratia

Thursday, November 27, 2008

La Reina de la Noche

Lleva un peinado asimétrico, su maquillaje parece robado a Gasparín, y no cesa de saltar y desplazarse de un extremo a otro del escenario. El detalle es que tiene 55 años: con la edad de mi mamá, en el cuerpo menudo de Cyndi Lauper hay más rock del que yo tendré el resto de mi vida.

Con la ingrata carga de ser un rostro “de los 80”, la nena de Brooklyn arribó con la excusa de mostrar ‘Bring ya to the Brink’, un lúcido regreso que homenajea con conocimiento de causa las pistas de baile y el manoseado electropop. El temor era encontrarse con algo similar al bochorno vivido dos meses antes con Boy George, otro héroe de épocas pretéritas que dio pena en su expedición a Santiago en un show sin voz, ideas ni dignidad.

21:15 horas. La música envasada (adivinen de qué década) se detiene. Las luces se apagan y emergen los músicos de apoyo. La última es Cyndi, quien deja una tabla en el suelo, le da tres golpes y esa es la señal para sus acompañantes. La enorme ‘Change of Heart’ es la primera: tanto se embala la popstar que de inmediato se saca los zapatos. Luce un abrigo burdeos y lo que parecen ser unas calzas negras (luego caché que eran pantalones). Su pelo platinado se ve casi blanco y cada 30 segundos hace un gesto clásico con sus clarísimos ojos: abrirlos y cerrarlos con ademán de molestia, como acentuando la gravedad de la historia que narra.

El track debut suena mucho más crudo que en estudio y tal vez la batería está muy arriba en la mezcla. Ella no se entera o prefiere no hacerlo y en medio de la excitación regala esos pasitos icónicos que le conocemos, flectando las rodillas y girando sobre sí misma. El ataque disco de la desconocida ‘Set your Heart’ no baja al público. Las infaltables sillas en el sector privilegiado se convierten en meros espacios para definir puestos en la cancha: todos están parados y la gente de las cuatro primeras filas se pegan al escenario, que esta vez carece de cualquier tipo de separación o barricada.

‘¿Cómo Está?’, grita con tono gringoide, antes de empezar ‘Grab a Hold’. Teclado, bajo, batería, guitarra y una corista la asisten en la cruzada; mientras tanto, ella parece haberse propuesto estrechar todas y cada una de las manos que se alzan para tocarla o entregarle un regalo. Esto genera una curiosa dinámica con el público el cual, agolpado en las primeras filas, demora la partida del track al aprisionar los cables de la guitarra acústica que la intérprete tocará. Es cuando surge ‘Mamá Cyndi’, quien se da tiempo para ser cariñosa y cercana, pero no se hace problemas en quedar mal, reprendiendo o silenciando al mortal que le quite el control de la situación.

Tras ‘When You Were Mine’, Lauper sigue empuñando la acústica y se manda una melodía de estructura reconocible que acaba siendo una orgánica versión de ‘She Bop’, muy lejos de ese pastiche electropop que le subió el pelo a infinitas fiestas: acá, la intención va enfocada en la intensidad de la interpretación, lo cual no hace extraño trazar un paralelo con Stevie Nicks. Eso sí, ella misma se encarga de los clásicos silbidos del tema. En respuesta, la gente le lanza regalitos, flores y hasta una bandera con el arcoiris.

Echo’, de su reciente trabajo, no acaba de convencerme con su letanía ambient; no obstante, ‘Into the Nightlife’ lo logra al instante con su beat discotequero, primo directo del ‘Confessions on a Dancefloor’ de Madonna. La canción tiene todos los trucos que enseñó Moroder hace 30 años y que todos aprendieron a la pata. Ella insiste en acercarse a la primera fila, pudiendo cantar desde el centro del escenario. La mecánica será la misma toda la noche: se acercará a sus fans, ellos no la soltarán, ella los retará como mami y ellos les seguirán regalando cosas.

All Through the Night’ es otra joya que estaba extraviada. Ella se manda una exhuberante interpretación vocal, mientras ejecuta el lap steel. Sin embargo, es con ‘I Drove All Night’ que empieza a quedar la locura. La versión es filosa, calcada a la original e impregnada de emotividad. No alcanza a terminar ese tema cuando parte el megahit ‘Money Changes Everything’. Son los mejores pasajes del show. El tema en curso suena perfecto, con punteo incluído: la audiencia está en éxtasis y ella, leal a su personaje, acaba cantando en el suelo sin moverse una octava de su dotado registro.

Es momento para una pausa. Al regresar al escenario, Cyndi dice ‘muchas gracias’ y recibe una bandera con la que se arropa. Ella dice: ‘sorry, mi espaniol es terrible. Pero mi inglés también es terrible..’. La diva evoca su visita anterior, la del ’94, y recuerda que el track venidero fue escrito en Sudamérica. ‘La pueden cantar porque es fácil: tiene muchos ‘Hey’, dice. Lo que llega es ‘Sisters of Avalon’ y pegadita, una sorpresa: ‘The Goonies R Good Enough’, un track que en Argentina sonó sólo gracias al clamor popular.

La cantante sigue recibiendo innumerables regalos, pero ahora llama a la calma. En el centro del escenario, acompañada sólo por su guitarra de mesa, comienza a cantar a capella ‘Rain on Me’ y la pega con la más coreada de la noche, ‘Time After Time’, en una versión para poner los pelos de punta. Al final, la ovación es total. Pero hay más.

Cyndi se da tiempo para contarnos de esos tiempos, a comienzos de los ’80, cuando formó parte del grupo ‘Blue Angel’, y de cómo se fue por un tiempo a Puerto Rico para depurar mejor su técnica vocal. Fue en esas sesiones que nació ‘I’m Gonna Be Strong’. El track suena algo azucarado para la actitud punkie de Cyndi, pero posee un final tan demandante en la vocal que la brillante interpretación de la nena resulta casi insultante. Sigue siendo una dotada.

Para el cierre, no podía faltar el himno ‘Girls Just Wanna Have Fun’. Consciente de lo que se espera de ella, Cyndi la interpreta muy fiel a la versión original aunque en el bloque final se entusiasma con los tambores afro y le sale un cierre casi en clave de reggaeton. Los músicos salen del escenario y el público, que en su mayoría ya no está para estos trotes, está listo para partir. Pero queda el último saludo: la diva vuelve. Sola frente a sus fans, se manda una conmovedora ‘True Colors’, llena de intención y cantada con más fuerza aún para aquellos que la ven como la madre que los dejó ser, la que los validó, la que defendió que puedan ser como quieran. Total, en la noche se ven muchas cosas y Cyndi, que es pájaro nocturno, ya las vio todas.

Setlist: Change of Heart / Set your Heart / Grab a Hold / When U were Mine / She Bop / Echo / Into the Nightlife / All Through the Night / I Drove All Night / Money Changes Everything // Sisters of Avalon / The Goonies R Good Enough / Rain on Me / Time After Time / I’m Gonna Be Strong / Girls Just Wanna Have Fun / True Colors

(Gracias a Macarena Gómez por las fotos)

1 Comments:

Blogger Roberto Carreño said...

Gran concierto. Una gran cantante que no requiere de elementos audiovisuales ni una gran banda para demostrar sus dotes artísticos, que no han envejecido, sólo madurado.

Saludos

2:59 PM  

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