felipe arratia

Thursday, November 06, 2008

Soy la Estrella

Más de diez mil personas me miran. Hace pocos segundos yo era uno de ellos, otro perdido en el oscuro anonimato que es la audiencia extasiada que presencia un concierto. Pero ahora, de un momento a otro, soy parte del show, una estrella. ‘You’re gonna be a star’, como dicen ellos mismos en ‘All the Way to Reno’.

Michael, Peter y Mike llevan un cuarto de siglo convenciéndonos de que cualquiera de nosotros puede ser una estrella. Se ponen a sí mismos como ejemplos: un redneck con look de nerd con pocos amigos, un gringo con timidez crónica y un secreto en el closet, y un geek de la música que sólo se siente cómodo cuando trabaja en una disquería de Athens. ¿Por qué no podría sentir yo que lo puedo hacer igual de bien que ellos?

Ese es el axioma que ha sostenido a R.E.M. todo este tiempo: la condición horizontal entre ellos y sus fans, quienes los hicieron pasar de banda de culto al fenómeno de integridad dentro de una multinacional más grande de las últimas décadas. Cada uno de sus discos es un acontecimiento de la industria y sin embargo, nadie se atrevería a cuestionar su compromiso, intención y sensibilidad. Este lunes 3 y martes 4 de noviembre pasarán a la historia por más de un motivo. Yo los recordaré como los días en que R.E.M. pasó por mi país y yo tuve la suerte de cantar con ellos sobre un escenario. Pero ya vamos a llegar ahí.

23:00 horas, lunes: sin previo aviso más que las luces apagadas del Arena Santiago, el trío ya está en escena y poniendo en movimiento la energía casi punk de ‘Living Well Is The Best Revenge’, portada musical del espléndido ‘Accelerate’. A la izquierda, Mike Mills luce una rockera polera negra sin mangas; a la derecha, Peter Buck impacta por la energía con que interpreta, dándose permiso para saltar y correr. Y al centro, un terneado Michael Stipe se sumerge en espasmos y gestos, hipnotizado con los acordes de su banda.

What’s The Frequency Kenneth?’ prolonga la electricidad en el ambiente. Acorde al track, Stipe aprovecha de convertirse en robot, a punta de lentes futuristas y pasos sincopados. Pero el sello de fábrica de R.E.M. son sus magníficos lentos y esta noche en su debut en Santiago recibiremos varios regalos. Para partir, ‘Drive’ suena enorme: tan desencantada y sentida como en 1992. Y ni hablar de la politizada ‘Ignoreland’, resucitada en este tour para darle pelea al clan Bush.

Tras la uptempoElectrolite’ (“dedicada a Kaiser Chiefs”), el trío consigue su primer peak con la coreada ‘Imitation of Life’, aunque poco después, a los primeros acordes de ‘Everybody Hurts’ (una concesión del grupo para este tour), el Arena se viene abajo y se convierte en una sola lágrima. Para sacudirse la melancolía, aparece por las pantallas una toma a un cartel del público que pide la olvidada ‘Rockville’. Provisto de su sombrero cowboy, Mike Mills toma la voz principal y entrega una versión ultra country del tema.

Al meternos en la segunda mitad del show, los hits abruman cada vez más. ‘The One I Love’ le da pie a Stipe para bajar al público y entonarlo junto a la primera fila, generando el delirio total. Ese desahogo comunitario genera el contraste perfecto para ‘Let Me In’, ese saludo/letanía a Cobain que suena en despojada versión con la banda rodeando el piano ejecutado por Buck. Luego, ‘Bad Day’ crece sin parangón en vivo: rockerísimo, el tema justifica a punta de oleadas guitarreras su presencia en el setlist y más aún cuando Stipe coloca el clímax con un solo de armónica. Para ‘Orange Crush’, el accesorio de turno es un altavoz, pero el verdadero éxtasis ocurre con ‘It’s The End of The World..’, que suena urgente, eficaz y llena de intención. De hecho, es el peak de este show.

Al regresar a escena, la reciente ‘Supernatural Superserious’ no destiñe frente a los clásicos que la antecedieron. Sin embargo, la sola aparición de la mandolina en manos de Peter Buck genera el aullido previo a ‘Losing my Religion’ y al karaoke total. Como no podía ser de otro modo, el fin llega con ‘Man on the Moon’, un track que trasluce polvo, carreteras vacías y genuino cariño por ese arisco y querible país llamado Estados Unidos.

Durante varios momentos del set, Michael Stipe hizo referencias a Barack Obama y a la elección del día siguiente. Por lo mismo, decidí ir al show del martes con mi polera del líder demócrata. La banda repitió en un 70% el set del día anterior aunque, a nivel emotivo, destaco que me regalaron una perlita como ‘Nightswimming’ en lugar de ‘Let Me In’ y se rajaron con la noventera ‘I Took Your Name’ en vez de la olvidada ‘These Days’.

Promediando la mitad del show, Michael Stipe invitó a quienes tuviéramos poleras de Obama a acercarnos a un costado del escenario. Fue así como llegué a ver la segunda mitad del set delante de la barrera de contención, sin poder creerlo. En el bis, la excitación fue in crescendo cuando Bertis, el manager del grupo, anunció que Barack era el nuevo presidente. Tras el estruendo del público, el vocalista invitó a los cuatro que estábamos con poleras a cantar junto a ellos. Ahora puedo decir que la canción es de 1986 y sale en el disco ‘Life’s Rich Pageant’….pero en el momento sólo recuerdo subir por las escaleras, darle la mano a Mike Mills, saludar con mirada de ‘soy-tu-fan-pero-no-te-daré-jugo’ a Stipe y seguir su instrucción de acompañarlo con la letra de ‘I Believe’, gracias a que estaba escrita en unas partituras y en los ocultos pronter que acababa de pillar.

Sólo atiné a entonar esas letras que jamás había leído como si fuera mi canción de la vida. Stipe hizo su performance habitual desde todos los costados y cuando intentaba ‘bailarnos’ o sugerirnos que bailáramos como él, yo sólo me defendí haciendo ‘air guitar’ y agitando el puño. Los cuatro minutos pasaron en un instante y lo primero que hice fue darle la mano al gran Peter Buck. Luego, un abrazo comunitario, y bajar las escaleras en estado de sobreexcitación. Sólo al día siguiente supe que luego sonaron ‘Radio Free Europe’ y ‘Cuyahoga’. En ese minuto, yo estaba en otro lugar, uno muy lejano. Como Andy Kaufman, como Barack Obama, como Michael Stipe, como Felipe Arratia. Como una estrella.

Setlist Lunes: Living Well Is The Best Revenge / These Days / What’s The Frequency Kenneth? / Drive / The Great Beyond / Hollow Man / Ignoreland / Electrolite / Imitation of Life / 7 Chinese Brothers / Everybody Hurts / (Don’t Go Back to) Rockville / The One I Love / Country Feedback / Let Me In / I’m Gonna DJ / Bad Day / Orange Crush / It’s The End of The World As We Know It (And I Feel Fine) / (BIS) Supernatural Superserious / Losing My Religion / Disturbance at the Heron House / Man on the Moon

Setlist Martes: Living Well Is The Best Revenge / I Took Your Name / What’s The Frequency Kenneth? / Drive / Driver 8 / Horse To Water / Everybody Hurts / Man Sized Wreath / Ignoreland / Fall On Me / Hollow Man / Imitation of Life / Night Swimming / Sweetness Follows / She Just Wants To Be Me / The One I Love / Bad Day / Orange Crush / It’s The End of The World As We Know It (And I Feel Fine) (BIS) Supernatural Superserious / Losing My Religion / I Believe / Radio Free Europe / Cuyahoga / Man on the Moon

2 Comments:

Anonymous seba muñoz said...

buena wn, bacan, me habria gustado estar ahi para verte, es bacan subirse al escenario y escuchar musica cierto?

un abrazo, seba.

10:37 AM  
Blogger Felipe said...

Pucha Felipe, esperaba poder ver aquí al menos una referencia a Jesus and mary chain.. no vendrá nada al respecto?

7:34 PM  

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