felipe arratia

Tuesday, June 30, 2009

Yo No Sé Nada del Mundo

Vértigo. Se dice que muchos iban en los ‘70 a ver a Bob Dylan para escucharlo decir ‘algo’, para ser testigos del momento en que asumiera de una vez su rol de ‘voz de una generación’. Para observarlo declamar como nadie lo había hecho antes las fragilidades del sistema y la necesidad de repensar el paradigma.
Pero el Viejo Zorro Bob nunca se la dio fácil a nadie, y hasta nuestros días, jamás asumió ese papel. A otro perro con ese hueso.

Hoy, varios Kurt Cobain después, nadie está muy interesado en ser ‘la voz de los sin voz’. Y en Chile es igual: Alvaro Henríquez, el más importante compositor de canciones de este país, no está dispuesto a representar a nadie más que a sí mismo. En esa misma lógica, parecía que el sábado 20 de junio, Alex Andwandter diría algo importante. Pero no.

Seamos concretos: Teleradio Donoso es la banda nueva más importante de Chile. Tienen versatilidad, talento interpretativo, control total de su carrera, y lo esencial: canciones más grandes que el Templo Votivo de Maipú. Faltaba la presencia escénica y con su segundo disco, lo consiguieron: Alex se sacó los lentes de Rivers Cuomo, dejó el lugar estático en el piano para estar más cerca del público y se propuso mover las caderas de sus fans sin necesidad de blin blin.

Esa noche, la ocasión no podía ser mejor para tomar la posta. El Teatro Oriente estaba a tope y se anunciaba el concierto más producido en la breve historia de TRD. A las 22:30 se apagaron las luces y las penumbras se extendieron por más tiempo del esperado. La sucesión de teclas dio paso a la voz de Alex quien emergió desde el fondo del teatro y caminó entre el público hasta llegar al escenario. De rojo total (igual que Patton en el Download!), el frontman se mandó una ‘Granada’ lacrimógena, extendiendo hasta el infinito eso de ‘Lloraaa Bailandooo ….volaaar’. Eso sí, en medio de una estrofa se produjo un curioso muteo de los instrumentos. Mmm.

(‘Quiero decirte que no tengo nada que Decir’) Pegadita llega ‘En un Momento’. La veterana del debut ‘Gran Santiago’ extiende el bloque intimista y saca-suspiros. Alex se calzó la guitarra: a su derecha, Nacho Aedo de Adrian Igual confirma que fue la mejor elección posible para el bajo mientras a su izquierda, Martín Del Real, de camisa azul eléctrico, asume con distancia zen su rol de lugarteniente de Andwandter.

El vocalista se asincera. Saluda a la gente, pregunta cómo estamos, y dice: ‘teníamos todo preparado y ensayado, y en el primer tema se fue todo a la mierda’. Su honestidad brutal es contraproducente: si bien se notó algo anormal en la partida, muchos creyeron que era parte del show y además, la gente ya está entregada. Alex simplemente no puede con su condición de control freak. En rigor, la frase no es para el público: es para sí mismo.

(‘Yo Siempre Fui de Ideas Fijas’) A los aires country de ‘Un Día Fui a Pasear y no Volví’, le sigue la poderosa ‘Máquinas’. Con pelo new wave y la acústica entre sus manos, Andwandter consigue el primer karaoke masivo de la noche. El set de lentos acaba con la AOR ‘Sed de Mal’, una joyita pop que permite el lucimiento de la batería de Juan Pablo Wasaff y el piano de Marcos Meza.

Breve Alto. Alex se arroja en un sillón. Unos beats agudos golpean el ambiente e irrumpe ella. Fran Valenzuela luce rutilante con un largo vestido negro y flor en el pelo. Es ella quien toma la voz principal en una remozada ‘Pitica’ (Alex se incorpora después), que reemplaza el frenesí del riff garage por el dance ochentero. Es uno de los peaks de la noche.

('Los Hombres estamos Rotos en Mil Pedazos') Los latidos bajan, pero no tanto. El midtempo ‘Eres mi Persona Favorita’ da la transición a otro par de lentos (la extensa ‘Gran Santiago’ y ‘Cuando Salga el Sol vas a ser un Recuerdo’). La idea parece ser agotarlos todos antes de convertir esto en una pista de baile. Dicho y hecho: sin previo anuncio, el pianito a lo The Clash anuncia ‘2, 3, 4, 5, 6’, pero lo que no podíamos anticipar es la irrupción de Gepe a la primera voz. Daniel Riveros es tan fan de Jorge Gonzalez como Alex, por lo que se apropia de la canción y la interpreta hasta con falsetes y onomatopeyas.

Durante esta parte del show no hay descanso. Los tracks se suceden sin interrupciones, como un solo largo track. La suite incluye ‘Bailar y Llorar’, ‘Cama de Clavos’ y ‘Eramos Todos Felices’. Pura fiesta. Por cierto, a estas alturas ya estamos todos parados. Incluso a algunos les comen los pies por subirse arriba de las butacas. Este es el plus que hace de TRD una banda separada del pelotón: la intención. Propósito, búsqueda, objetivo, resolución. Parece arte, pero es matemáticas.

('Tú Ya No me Hablas, No me Sirves Donde Estés') Los chicos salen de escena después de haber montado la mejor discoteque posible. Al regreso, los desgarros vuelven con ‘Yo no sé Nada del Mundo’ y mi regalona, ‘Las Niñas de la Cuadra’. Es en este momento cuando Alex parece asumir su rol y toma la palabra: “no soy muy de mensajes. Pero creo que anda una onda muy negativa, de criticar en internet, de decir cualquier cosa. Y yo creo que hay que hacer cosas, hay que ser positivos. Sí, eso. Ser positivos”. That’s it. No era mi idea de mensaje del compositor más dotado de la escena emergente. Pero bueh, cuando el hombre canta y toca, es un astro. Y si a alguien le quedaba una duda, ahí está ‘Amar en el Campo’.

Parece que es el fin, pero no. Hay una salida final, y como ya es habitual, Alex homenajea a una de sus inspiraciones, la más clara del último tiempo: suena ‘Purple Rain’ de Prince. El cierre llega con ‘Un Día te Vas’, como buscando una progresiva baja de pulsaciones que permita bajarnos plácidamente del carrusel. Siempre esperamos que alguien nos diga lo que tenemos que hacer. Alex Andwandter sabe de sus penas y de cómo exorcizarlas. Pero no le pregunten nada más. No le interesa. En el fondo, tiene razón.

1 Comments:

Blogger Pipe said...

Felipe, excelente y entretenida columna.

Tuve la suerte de ir al famoso concierto, y concuerdo contigo en que TRD es de lo mejor del ultimo tiempo en lo chileno...
Hay algo en la musica o la letra, o ambos, que te hace querer escucharlos 2, 3, 4, 5, 6 veces... Grandes discos que ahora tendran que ser parte del recuerdo...

Un saludo, y felicitaciones de nuevo
FZ

6:48 AM  

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