felipe arratia

Tuesday, January 29, 2008

El Amor nos Separará

Blanco y Negro. Calma y Tormenta. Vida y Muerte. Euforia y Depresión. Debbie y Annik. La vida de Ian Curtis transcurre en extremos: sus lúgubres días en el oscuro Macclesfield y sus sueños de grandeza escuchando a David Bowie y Lou Reed.

Control’, el reciente biopic que muestra la compleja vida del líder de Joy Division, es fruto de la obsesión del holandés Anton Corbijn, responsable porla imagen que conocemos de U2 y Depeche Mode con esas estilosas fotos en blanco y negro. Antes de trabajar con esas megabandas y recién llegado a Inglaterra, Corbijn le hizo fotos al combo que integraban Hook, Sumner, Morris y Curtis.

Tras ver en el Festival In Edit los documentales de Joe Strummer y Luca Prodan, y antes las películas biográficas de Ray Charles y Johnny Cash, las expectativas crecen porque hay con qué comparar. Incluso se puede sumar acá a ‘Dreamgirls’ (biografía disfrazada de las Supremes) o ‘Factory Girl’, que toca tangencialmente al omnipresente Bob Dylan.

Pero ‘Control’ es otra cosa. Como dice el mismo Corbijn, le importa más contar la historia de amor de Curtis que la del grupo. Al final, ambas son igualmente canalizadas por sus cambios de ánimo, producto de una sensibilidad desbordante y afectada.

La construcción del Manchester de fines de los ’70 es sobresaliente, y la opción de filmar en blanco y negro subraya al entorno como un personaje más del filme. Por otro lado, la forma en que se muestra la génesis del grupo es creíble y sin pretensiones: no son iluminados voceros de una generación, sino tipos de clase trabajadora que están muy aburridos y quieren creer que pueden tener una vida diferente.

El guitarrista Bernard Sumner es mostrado como tímido e inseguro, y Peter Hook se ve como lo conocemos hasta el presente: deslenguado e irreverente. Y el Ian Curtis construído por Sam Riley, más allá del asombroso parecido físico, convence de sobra. Riley no exagera el carácter sombrío y trágico de Curtis, sino que lo retrata como lo que es: una persona enferma, que no vive en la misma realidad de los demás, y a la cual se le van sumando conflictos que él lee como insolubles. Nota aparte para la bellísima Alexandra Maria Lara, actriz rumana que encarna a Annik, la amante en la que Curtis alberga sus últimas esperanzas.

Lo que más me gustó fue cómo muestran al grupo sobre un escenario. Los shows de Joy Division estaban cubiertos por una bruma de tensión y solemnidad que los convertían en trance entre banda y audiencia. La presencia escénica de Curtis es magnética gracias a esos movimientos marcianos que hacía con las manos.

Por suerte Corbijn es lo suficientemente fan como para no explotar con morbo el triste final de Curtis. Sólo vemos a un tipo que no ve salida al pasadizo en que se metió y que se siente preso de su cuerpo, de sus decisiones y de las expectativas. Al final, una película de Herzog y el disco ‘The Idiot de Iggy Pop le dan la claridad para tomar una decisión radical: para Curtis, era la única forma de mantener el control.

Para leer, la opinión de la película de la hija de Ian Curtis, aquí.

Para leer una entrevista de El País a Anton Corbijn, aquí.

Este es el trailer de la película:

1 Comments:

Blogger Antonio Díaz Oliva said...

El Ian Curtis que sale en 24 hour party people es muy bueno. Aún no he visto Control, pero me tinca mucho

Saludos desde USA, man. Gracias al dios dolar (¡470!) me he comprado más disco que nunca. Ojo con una banda que se llama Autolux.

10:41 PM  

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